Cuando la vida te habla

¿Sientes que la vida te habla? ¿Qué haces cuando esto pasa? ¿Qué tanto la escuchas realmente?

El último día para aplicar

Hace tres meses, mi madre me mandó una foto de un concurso de fotografía de una institución bancaria a nivel nacional. Era el último día para aplicar. Yo estaba en cama, recién operado del pie y con la computadora cerca.

Me dije: “¿por qué no?”.

De rollos revelados y patios que enseñan a mirar

Gran parte de mi infancia la pasé con mi tía y mis abuelos en Chitré. Recuerdo a mi tía, que siempre estaba con su cámara documentando sus proyectos como bióloga marina, y la vida. Varias veces fui a dejar rollos para revelar, esperando luego el gran momento del resultado.

Esto, sumado a inmensas horas en el patio rodeado de árboles, inventando con mi abuelo, me dio otra perspectiva de buscar un enfoque distinto. Y justo esto es lo que busco en mis fotografías.

Más adelante, estudiando en el exterior, decidí adquirir mi primera cámara. Pensaba que estar al otro lado del “charco” merecía ser capturado bajo un lente.

Paisaje y naturaleza han sido las principales categorías que he fotografiado. Definitivamente el patio influyó. También los años que viví en el país hermano, Costa Rica.

Mi cuenta de Instagram siempre ha sido para compartir solamente mis fotografías. Arbitrariamente me he asignado la misión de brindar a los ojos e imaginación de quienes me siguen (y de quien el algoritmo decida) algo distinto a la cantidad de cosas que recibimos en el feed. Es como una pausa.

El correo inesperado

Cuatro días después del 31 de octubre, al revisar mi email, leo un asunto de: “Invitación a la Ceremonia de Premiación – Concursos de Arte Banconal 2025”.

Al abrirlo me encuentro con que he sido finalista. Me invitaban a mí, y a una persona, a asistir a la premiación. Una alegría necesaria invadió mi ser. Corrí a compartirle a G la noticia.

Ya ser parte de los finalistas representaba mucho. Y caía en un momento en el que me he sentido como en un fango de manglar.

¿Alguna vez has caminado sobre él? Al pisarlo creas un vacío. La textura es medio relajante, pero al tocar fondo y sacar el pie para dar el siguiente paso, hay un “trabe” que te genera una microansiedad, porque sientes que dejarás tu pie enterrado ahí para siempre.

Caminar hacia la premiación

Procuré no crear expectativas durante las poco más de dos semanas que tuve que esperar por el resultado.

El día de la premiación decidí irme caminando. Cada paso me hacía sentir más seguro de que iba a ganar un premio. Pasé por encima de creencias limitantes, o incluso programadas, como esa idea de que no debo generar confianza porque “¿qué pasa si no y me desilusiono?”.

Apagué eso. Decidí estar seguro del pensamiento. Solo por la satisfacción de generar seguridad en mí, influenciado por mí mismo.

Llego a la sala de exhibición y, luego de registrarme, alzo la mirada y ahí está mi fotografía, en grande. Me acerqué, se me aguaron los ojos y contemplé el resultado. Vi el resto de la exposición y salí a buscar a G. La abracé y lloré.

Empieza la premiación. Más de 200 fotos revisadas a nivel nacional. Cuando llega la categoría de paisaje, sale mi foto y mi nombre, pero aún no me mencionan. Hacen una pausa y anuncian que esa categoría ganaba un premio especial: una cámara nueva.

Lo que saco de esto

La vida es perfectamente imperfecta, y esto es algo con lo que me he estado conciliando últimamente. También, poder tener la capacidad de escucharme a mí, lo que siento y a la vida. Cómo te deja cosas en el camino, que por diversas inseguridades o creencias limitantes no nos permitimos verlas, explorarlas y proyectarlas.

Espero que, en un momento en el que uno se siente pisando fango, pueda encontrar ese mensaje y explorar. Ir por ahí, un poco. Intentarlo una vez más. Estaré compartiéndoles más sobre este viaje personal: lo que pienso y siento, personal y profesionalmente. Porque somos lo primero antes que lo segundo. Y también porque creo que, como la mayoría de lo que consumimos hoy es “perfecto”, hay que compartir más sobre lo que genuinamente sentimos.

Como me dijo un amigo escritor, J: “Me alegro genuinamente de tu reconocimiento. A por más”. Lo genuino es necesario. Hoy más que nunca.

Mis fotos: http://instagram.com/carlosretratos

Gracias por leerme.